esto va de beber café, escribir surrealismo, hablar francés, mirar el infinito, pensar en pensar en pensar que pienso y volver a beber café, oscuro. brumoso.

jueves

cosas varias que inspiran



LÁZARO OTRO



A Judith Gallimó

Y salió el muerto, atado de pies y manos
con vendas y envuelta la cara en un sudario.
Jn, 11, 44




He perdido la voz. Me he perdido a mí mismo.

Ausente sin saberlo,
he vuelto para ver que reconozco a todos
excepto a uno: a mí,
ese que balbucea -es tan extraño-
soy yo, pero no soy
quien esperaba ser. Le odio.

¿A dónde fui sin ir? ¿Me he quedado dormido? Juraría
que oí saludos, besos, una fiesta.
¿Dónde puse mi copa? Sólo me fui un momento.
Ese fin de semana deslumbrante que todos esperamos
cada maldito día laborable
y yo me lo he perdido. ¿O me he perdido en él?
Hubo una madrugada. Se podía morir por un secreto,
jadeando de pura felicidad, hablando horas y horas.

¿He de escribir yo sólo todas estas palabras? Las tareas
se me han acumulado, minuciosas y absurdas,
y ahora soy un secreto gritado al mundo.
Esta es mi casa y estos son mis poemas.
Toca con los nudillos en mi pecho, toc toc, estoy vacío
y ya no sé.

Como uno más habré de confundirme entre la gente
que ya no es joven y gasta dinero.
Sólo me moriré de calendario, ¿qué más da?
Pensándolo despacio, cierto es que me parezco al que ya soy
y su cháchara tonta es mejor que el silencio.

Y él nunca morirá de buen amor
ni maldita la falta que le hace.


Autopsia.
José Luís Piquero










Lista de los 35 libros que leer recomendados por la revista Time.

martes

aprender a fotografiar


Paul Strand. Child At A Window 1950



Carta a los estudiantes de fotografía

Si lo que realmente perseguís es pintar u otra cosa, entonces no fotografiéis, salvo que se trate de pura diversión. La fotografía no es un atajo para llegar a la pintura, para llegar a ser artista o para cualquier otra cosa. Por otro lado si la cámara y sus materiales os fascinan y motiva vuestra energía y vuestro respeto, aprended a fotografiar. Descubrid primero qué puede hacer esta cámara y estos materiales sin ninguna interferencia, únicamente con vuestra propia visión. Fotografiad un árbol, una máquina, una mesa, cualquier trasto viejo; hacedlo una y otra vez modificando la luz. Observad lo que registra vuestra película, descubrid los resultados que se obtienen con los distintos tipos de papel y gradaciones. Las diferencias de color que pueden obtenerse utilizando uno u otro revelador y en qué forma estas diferencias cambian la expresividad de la imagen. El campo es limitado, inagotable, sin salir de las fronteras naturales del medio. En resumen trabajad, experimentad y olvidaros del Arte, del pictorialismo y de otras palabras en mayor o menos grado carentes de sentido.
Ved libros de autor, exposiciones, por lo menos conoceréis lo que han hecho los fotógrafos. Y observad también críticamente lo que se esté haciendo en general y lo que cada uno de vosotros realiza ahora. Algunos han dicho que Stieglitz tenía fuerza porque hipnotizaba a sus modelos. Id y mirad lo que ha hecho con sus nubes; descubrid si sus poderes hipnóticos se extendían también sobre los elementos. Observad todas estas cosas. Ved qué significan para vosotros; asimilad lo que podáis y olvidaros del resto. Sobre todo mirad las cosas que os rodean, vuestro mundo inmediato. Si estáis vivos significará algo para vosotros, y si os interesáis lo suficiente por la fotografía y sabéis cómo usarla querréis fotografiar ese significado.
Si permitís que la visión de otra gente se interponga entre el mundo y vuestra propia visión conseguiréis algo ordinario y sin sentido: una fotografía pictorialista. Pero si conserváis esta visión clara, conseguiréis algo que por lo menos será una fotografía con vida propia, al igual que un árbol o una caja de cerillas, siempre que creáis que estas cosas tienen vida propia. Para conseguir esto no existen atajos, ni fórmulas, ni reglas; únicamente en todo caso las que rigen la vida de cada uno. Sin embargo, es necesaria la autocrítica más rigurosa y el trabajo constante. Pero primero aprended a fotografiar. Para mí esto constituye ya un problema sin fin.


Paul Strand
(1890-1976) 

lunes

sobre el desamparo, el a-sombro y el no-entender



Ruskramadnia


(...)

Sí, son desamparados. Son perdedores y, al mismo tiempo, están carentes de toda culpa, ya que ese fallo —que se encuentra en ellos— no se debe a nada que hicieron: son, sencillamente, anomalías, personas y personajes anómalos que deben sobrevivir como pueden a como son, como ese Coetzee que se retrata en Verano como una persona callada, meditabunda, incapaz de relacionarse con normalidad con las mujeres de su vida. El (auto)retrato que da Coetzee de sí mismo a través de los ojos de ellas sólo puede calificarse como el retrato de una persona mermada. La primera de las mujeres que lo describe nos da la clave: al joven Coetzee descrito por Coetzee queremos cuidarlo, es un personaje que inspira lo maternal. A todos estos personajes querríamos ayudarlos, guiarlos, quererlos. Son personajes que, por su incapacidad e indefensión, despiertan simpatía.

(...)

O podemos dejarnos de monsergas moralizantes, de falsa amabilidad y cristiana caridad, y ser testigos de lo que —verdaderamente— estos personajes nos muestran. Junto a ellos podremos ser espectadores de la demolición, del precipicio al que nos obligan a asomarnos. Porque podemos entender que no entienden o podemos entender que su carencia de entendimiento es el gesto necesario para que nosotros podamos rasgar el lienzo que recubre el mundo y asomarnos al vacío, a la nada de su esencia. Ser testigos, junto a su mirada a-asombrada, de la destrucción a la que son capaces de guiarnos como unos virgilioscasuales —o causales, ya que nunca observaríamos nada igual de no ser por ellos—. Sí, estimado lector, no se compadezca de ellos asumiendo una altura desde la que cree observarlos; no se compadezca de sus carencias ni se ría por lo bajo de lo que cree que no comprenden y usted sí. No le necesitan para nada. Al contrario: usted les necesitará en el caso de que se atreva a acompañarlos, en el caso de que decida (atreverse a) dejarse acompañar por su mirada, una mirada despojada en la que el sentido de la sociedad y la cultura queda destruido dejando a la vista un páramo. Estas personas “que no temen la miseria” nos permiten observar el desierto —la ficción— de lo que nosotros veíamos como un lugar florido. Nosotros somos los desamparados. Así es, querido lector, compadézcase de sí mismo.



Rafael Sanz Lobato



Artículo entero:
SOBRE EL DESAMPARO: PERSONAJES QUE NO ENTIENDEN



Ediciones de las novelas mencionadas en este artículo:

Beckett, Samuel (1953), Watt. Grove Press: Nueva York.
Bove, Emmanuel (2003), Mis amigos. Traducción de Manuel Arranz. Pre-textos: Valencia.
Coetzee, J. M. (2010), Verano. Traducción de Jordi Fibla. Mondadori: Barcelona.
Hamsun, Knut (2002), Misterios. Traducción de Kirsti Baggethun y Regino García-Badell. Alfaguara: Madrid.
Queneau, Raymond (2014), Obras completas de Sally Mara. Traducciones de Mauricio Wacquez, Manuel Serrat Crespo y José Escué. Blackie Books: Barcelona.





domingo

huele a sal







Vari Carames








me deslizo por la humedad de la tierra,


huele a sal

me ensucio los recuerdos.





y olvido cómo abrazarte,
te miro a través de la distancia

respiro, el aire fresco no me despierta








olvido como mantenerte vivo









he caído en una   pausa   que se eterniza hasta que llego al suelo.







des-aparezco







hobbs








jueves

luz que se escapa

luz que se escapa
y que
tiembla,
así como tiembla la voz que se digiere en mi garganta.

pausas.

y conversaciones que se cortan apresurando silencios.


sarah hermans











nuevos versos atados al papel
húmedos por la lluvia,
descansan entre la piel de las sábanas blancas y mi piel.

arrugados tras la noche dormida.







miércoles

en los bordes




alba yruela











en los bordes de algo que termina, uno ya no sabe si saltar

o quedarse a mirar cómo las ruinas crecen

y si ya nunca dejo la puerta abierta no es porque no tenga esperanza

sino porque no creo en las puertas



alba yruela




Claudia González Caparrós
(A Coruña, España, 1993)



martes

tus ojos son amanecer


parlato





He aprendido a decir 
algo más que aquí estoy 
he venido 
para quedarme.
Por ejemplo, a decir
tus ojos son amanecer 
si me preguntas si pregunto.
Por ejemplo, a decir de nuevo aquí estoy
cuando los pies están al borde
y solo se discierne la caída.

O por ejemplo, a vacilar, titubear, finalmente 
impactar cara a cara contra el suelo y entonces
preguntar la hora 
como si subsistiera algo de ti en el tiempo.


HORAS PÓSTUMAS
Ángel de la Torre.
(Córdoba, 1991)



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