esto va de beber café, escribir surrealismo, hablar francés, mirar el infinito, pensar en pensar en pensar que pienso y volver a beber café, oscuro. brumoso.

lunes

M

Hablaba con la boca llena de versos cojos.
Recuerda su nombre borroso cuando le habló desde la contraluz, hubiera tomado una fotografía si hubiera tenido a mano cualquier cámara.
Empezaba con M, Mara. Mara la amarga.
Así le dijo cuando le preguntó qué significado tenía ese nombre tan inusual, inusual para él que nunca lo había oído.

Ha cerrado los ojos con la imagen fija del mar anocheciendo y las palabras que bailan teatralmente en su cabeza.
"voces, y caen recuerdos hacia arriba"
Le gustan las manos de las otras personas cuando se mueven inconscientes al paso de una música invisible.
"susurros traducidos en lenguajes absurdos"



Tener conciencia de la fragilidad de todo con esa franqueza.

4 comentarios:

el maquinista ciego dijo...

Aunque sean hermosos los versos, suele ser amargo el sabor en la boca cuando se nos llena de ellos...lo usual es que la belleza percibida desde el exterior esconda aristas punzantes en el envés interno...

...se me ha quedado incrustada esa imagen fija del mar anocheciendo...quizás esos recuerdos que caen hacia arriba sean en realidad la estela de la trayectoria dibujada por otros dedos lejanos moviéndose al compás de músicas extrañas...quién sabe...

(PD: no comento, pero siempre vengo a mirar mi reflejo de árbol en paisaje helado...y me encanta lo que veo aquí ;))

Un abrazo.

Aka dijo...

Las calles tienen su propia música aunque no podamos escucharla... me cuesta caminar sin marcar su compás con el cuerpo o dibujar con las manos las melodías que me susurran sus arquitecturas...

Cierro los ojos con la imagen del cielo desplomándose sobre la catedral...

un abrazo de un lugar a ningún lugar

Cristina dijo...

Sí, los versos amargos tienen algo de real que pone en tensión insatisfecha.
Aunque más insatisfecho aún es no poder descansar en Dios.

Las palabras siempre son bienvenidas. Siempre.
Qué haría yo sin su consuelo.

Cristina dijo...
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