"Querido hermano: En primer lugar, perdóname que me dirija a ti sin que tú te hayas dirigido previamente a mí, ni me hayas pedido en realidad nada, y perdóname que esté tras un alto muro que tú no comprendes. Este alto muro es para ti un problema, quizá también lo es para mí, querido hermano. Quizá me preguntes por qué estoy tras un muro sin que nadie me lo haya mandad. Quizá no quedes contento si te respondo que detrás de este muro tengo sosiego, recogimiento y tranquilidad de corazón. Quizá me preguntes qué derecho tengo a esta paz y a esta tranquilidad cuando algunos sociólogos piensan que el tener un rincón para sí llegará a ser un lujo desconocido en la vida de los jóvenes de nuestros días."
"Tiene que comprender claramente que el mundo del siglo XX está en crisis, porque está pasando por un cambio más rápido y más profundo que cualquier otro que hay a tenido lugar anteriormente. Es una completa convulsión de toda la humanidad y nadie puede prever con seguridad cuál será el resultado de esta transformación. Una cosa es cierta: el mundo tal como lo conocemos, la sociedad tal como la contemplamos cambiarán de un modo mucho más radical en los próximos cincuenta años que lo que han cambiado la primera mitad del siglo. Y esto quiere decir que, hacia el final del siglo XX, nuestra sociedad será irreconocible vista desde la perspectiva del siglo XIX y de los tiempos que la han precedido"
"¿Qué es lo que hace a todo hombre estar en lucha consigo mismo? Es la voz profunda y persistente de su propia insatisfacción . El hombre caído no soporta vivir consigo mismo. Ahora bien, la paz aparente que da el mundo se compra a cambio de una continua distracción. La distracción tan sólo ahoga la voz interior; no responde a pregunta alguna ni resuelve ningún problema; únicamente pospone su solución. Más allá de la cortina de humo de las diversiones y de los proyectos, la insatisfacción interior reúne todas sus fuerzas para un ataque más terrible, cuando la distracción haya desaparecido. Al fin, el espíritu que ha huido de sí toda la vida, al llegar la muerte queda desnudo de sus distracciones y se encuentra cara a cara con lo que ya no podrá evitar. no habrá cosa alguna que le impida odiarse absoluta y totalmente siempre"
"¿Qué es lo que hace a todo hombre estar en lucha consigo mismo? Es la voz profunda y persistente de su propia insatisfacción . El hombre caído no soporta vivir consigo mismo. Ahora bien, la paz aparente que da el mundo se compra a cambio de una continua distracción. La distracción tan sólo ahoga la voz interior; no responde a pregunta alguna ni resuelve ningún problema; únicamente pospone su solución. Más allá de la cortina de humo de las diversiones y de los proyectos, la insatisfacción interior reúne todas sus fuerzas para un ataque más terrible, cuando la distracción haya desaparecido. Al fin, el espíritu que ha huido de sí toda la vida, al llegar la muerte queda desnudo de sus distracciones y se encuentra cara a cara con lo que ya no podrá evitar. no habrá cosa alguna que le impida odiarse absoluta y totalmente siempre"
"Se trata de algo fundamental: ¿cómo podremos hacer frente a la contradicción entre lo ideal y lo real en nuestra sociedad, entre lo ideal y lo concreto en nosotros?"
"La verdadera sinceridad con nosotros mismos es a veces brutalmente desalentadora. Aun cuando queramos ser realmente sinceros, tenemos una habilidad casi infinita para engañarnos a nosotros mismos.
El esfuerzo por ser sinceros nos pone cara a cara con nuestras contradicciones interiores. Nos hace imposible evadir el conflicto, la división que hay en nosotros. Y esta división nos produce un estado de continua angustia. La paradoja que tenemos que afrontar, si realmente tomamos en serio la verdad, es el hecho de que la sinceridad significa inseguridad.
Si reconocemos cuán profundo es el conflicto que existe en nuestro interior, no podremos situarnos, ni arraigarnos, ni <<instalarnos>> en esta tierra. Sabremos lo que quiere decir la inseguridad profunda, amarga y hasta angustiosa. Pero también lograremos saber el valor de esta inseguridad. Paradójicamente, ella es la señal de que estamos en el buen camino. nos indica que estamos avanzando en la única dirección posible para un cristiano, y que estamos en contacto con la realidad.
Solamente cuando somos capaces de aceptar las contradicciones fundamentales en nuestro propio ser, podemos tener la humildad suficiente para comprender las contradicciones que hay en los demás y en la sociedad..."
Palabras de un autor cristiano, el monje Thomas Merton.
Han llegado a mí gracias a C. M.
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