La inteligencia y la libertad -dice Kant- otorgan al hombre una autonomía y autoposesión de sí mismo que resultan incompatibles con cualquier instrumentalización. La persona se nos presenta como valiosa en sí misma, sin que su valor le venga de resultar útil para algo. Por tanto, el ser humano es un "fin en sí", que no debe utilizarse solo como medio para alcanzar otra cosa. De esta forma surge un imperativo de respeto mutuo, que nos lleva a respetar a los demás como fines en sí.
EL animal racional.
"Antropología Filosófica"
José Ramón Ayllón
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