 |
| from tate_ in passing. uta barth |
El silencio compartido es una figura de la simplicidad, que prolonga la inmersión en la serenidad del espacio. Pues, en efecto, el lenguaje reintroduce la separación que el silencio intenta conjurar, sin jamás conseguirlo del todo. El recogimiento choca así con una facultad de hablar que lo disipa por la atención que exige: el diálogo equivale entonces a verse arrancado del paisaje, a una infidelidad al genius loci, dando satisfacción a las normas sociales y a la manera convencional de confortarse mutuamente o de salir de su hechizado aislamiento a riesgo de incomodar al otro (Le Breton, 1997). La emoción se expresa entonces con palabras estereotipadas, pero, en el mismo impulso, se desintegra. El sentimiento de fusión con el cosmos, de disolución de todo límite, se inscribe en una sacralidad íntima a merced de cualquier tipo de cháchara, por mínima que ésta sea: hay que saber callarse para no romper el jarrón infinitamente frágil que es el tiempo.
David Le Breton, Elogio del caminar.
p.57
 |
| Lauren Maccabee |