El hombre está destinado por su razón a vivir en sociedad con otros hombres, y en ella, por medio de las artes y de las ciencias, a cultivarse, civilizarse y moralizarse, por grande que pueda ser su tendencia natural a abandonarse pasivamente a los incentivos de la comodidad y de la buena vida que él llama felicidad.
Kant
En su "Antropología"
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