Edith Stein
María Zambrano
Hannah Arendt
...
Artículo:
Pensadoras de palabras grandes
esto va de beber café, escribir surrealismo, hablar francés, mirar el infinito, pensar en pensar en pensar que pienso y volver a beber café, oscuro. brumoso.
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jueves
sábado
quién finge con quién
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| Parlato |
“No solo el poeta es un fingidor.
Yo soy un fingidor; yo, no el poeta.
Ahora habla el hombre:
Sí, soy un fingidor.
Ved mi sonrisa. ”
[Ángel González, "Nada grave", Visor, 2001.]
Contrariando el verso de Pessoa, Ángel Gozález,
de la generación del 50, poeta español del sigle XX.
A través de: El rostro perdido.
jueves
leer, aprender, ver
Recomendaciones para leer filosofía.
1. El banquete, Platón
2. Ensayos, Montaigne
3. Pensées, Pascal
4. Aforismos, Lichtenberg
5. Investigación sobre el entendimiento humano, Hume
6. Diccionario filosófico, Voltaire
7. Sobre la libertad, Stuart Mill
8. Temor y temblor, Søren, qué va, qué va, qué va yo leo a Kierkegaard
9. Así habló Zaratustra. (Un libro para todos y para nadie), Nietzsche
10. Tractatus Logico-Philosophicus, Wittgenstein
11. El malestar en la cultura, Freud
12. El segundo sexo, Simone de Beauvoir
Doce libros de filosofía
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| Wittgenstein |
1. El banquete, Platón
2. Ensayos, Montaigne
3. Pensées, Pascal
4. Aforismos, Lichtenberg
5. Investigación sobre el entendimiento humano, Hume
6. Diccionario filosófico, Voltaire
7. Sobre la libertad, Stuart Mill
8. Temor y temblor, Søren, qué va, qué va, qué va yo leo a Kierkegaard
9. Así habló Zaratustra. (Un libro para todos y para nadie), Nietzsche
10. Tractatus Logico-Philosophicus, Wittgenstein
11. El malestar en la cultura, Freud
12. El segundo sexo, Simone de Beauvoir
Doce libros de filosofía
miércoles
viernes
Sobre la melancolía del pensamiento.
1. El pensamiento es ilimitado.
2. El pensamiento no está bajo control.
3. El pensar nos hace presentes a nosotros mismos.
4. No puede haber verificación definitiva de la verdad o el error.
5. Despilfarramos el pensamiento porque poco o nada de lo que pensamos nos queda.
6. El pensamiento sólo es inmediato para sí mismo, no puede hacer que algo suceda directamente de él.
7. La impotencia del pensamiento para ir más allá de sí mismo.
8. No contamos con ninguna manera segura de comprender los pensamiento ajenos.
9. Los pensamientos son diseminados, sólo una mínima facción sobrevive y da fruto.
10. La gramática limita culturalmente al pensamiento.
George Steiner.
Diez posibles razones para la tristeza del pensamiento.
miércoles
Yo y mi cirsunstancia
Con la frase «Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo», aparecida en Meditaciones del Quijote, Ortega insiste en lo que está en torno al hombre, todo lo que le rodea, no sólo lo inmediato, sino lo remoto; no sólo lo físico, sino lo histórico, lo espiritual. El hombre, según Ortega, es el problema de la vida, y entiende por vida algo concreto, incomparable, único: «la vida es lo individual»; es decir, yo en el mundo; y ese mundo no es propiamente una cosa o una suma de ellas, sino un escenario, porque la vida es tragedia o drama, algo que el hombre hace y le pasa con las cosas. Vivir es tratar con el mundo, dirigirse a él, actuar en él, ocuparse de él. En otros términos, la realidad circundante «forma la otra mitad de mi persona». Y la reimpresión de lo circundante es el destino radical y concreto de la persona humana.
Sobre Ortega y Gasset.
Sobre Ortega y Gasset.
domingo
El hombre está destinado por su razón a vivir en sociedad con otros hombres, y en ella, por medio de las artes y de las ciencias, a cultivarse, civilizarse y moralizarse, por grande que pueda ser su tendencia natural a abandonarse pasivamente a los incentivos de la comodidad y de la buena vida que él llama felicidad.
Kant
En su "Antropología"
lunes
Teleología
I. NOCIÓN DE TELEOLOGÍA.
El término teleología proviene de los dos términos griegos Télos (fin, meta, propósito) y Lógos (razón, explicación). Así pues, teleologíapuede ser traducido como «razón de algo en función de su fin», o «la explicación que se sirve de propósitos o fines». Decir de un suceso, proceso, estructura o totalidad que es un suceso o un proceso teleológico significa dos cosas fundamentalmente: a) que no se trata de un suceso o proceso aleatorio, o que la forma actual de una totalidad o estructura no es (o ha sido) el resultado de sucesos o procesos aleatorios; b) que existe una meta, fin o propósito, inmanente o trascendente al propio suceso, que constituye su /razón, explicación o sentido. En términos de cierta tradición filosófica, esto equivaldría a decir que dicha meta o sentido son la razón de ser del suceso mismo, lo que le justifica en su ser. Como se ve, el carácter teleológico de un suceso se opone a su carácter aleatorio. Sin embargo, de ahí no podemos deducir que teleológico y necesario (en su acepción epistemológica de legaliforme), sean coincidentes. Un suceso es necesario relativamente a un cierto marco de referencia si, dadas ciertas condiciones, es lógicamente imposible que dicho suceso no tenga lugar en la estructura ontológica de dicho marco. No obstante, decir de un suceso que es teleológico relativamente a un marco de referencia, significa que existe una tendencia, propensión, etc. en tal marco a desarrollar ciertas formas o estructuras que ceteris paribus (i.e., manteniendo ciertas variables constantes) tendrán lugar, y respecto a las cuales tal suceso es una fase, etapa o momento de su desarrollo.
El término teleología proviene de los dos términos griegos Télos (fin, meta, propósito) y Lógos (razón, explicación). Así pues, teleologíapuede ser traducido como «razón de algo en función de su fin», o «la explicación que se sirve de propósitos o fines». Decir de un suceso, proceso, estructura o totalidad que es un suceso o un proceso teleológico significa dos cosas fundamentalmente: a) que no se trata de un suceso o proceso aleatorio, o que la forma actual de una totalidad o estructura no es (o ha sido) el resultado de sucesos o procesos aleatorios; b) que existe una meta, fin o propósito, inmanente o trascendente al propio suceso, que constituye su /razón, explicación o sentido. En términos de cierta tradición filosófica, esto equivaldría a decir que dicha meta o sentido son la razón de ser del suceso mismo, lo que le justifica en su ser. Como se ve, el carácter teleológico de un suceso se opone a su carácter aleatorio. Sin embargo, de ahí no podemos deducir que teleológico y necesario (en su acepción epistemológica de legaliforme), sean coincidentes. Un suceso es necesario relativamente a un cierto marco de referencia si, dadas ciertas condiciones, es lógicamente imposible que dicho suceso no tenga lugar en la estructura ontológica de dicho marco. No obstante, decir de un suceso que es teleológico relativamente a un marco de referencia, significa que existe una tendencia, propensión, etc. en tal marco a desarrollar ciertas formas o estructuras que ceteris paribus (i.e., manteniendo ciertas variables constantes) tendrán lugar, y respecto a las cuales tal suceso es una fase, etapa o momento de su desarrollo.
Obsérvese, finalmente, que mientras lo necesario es lógicamente incompatible con la indeterminación, lo teleológico es compatible en cierto grado con la indeterminación, aunque un suceso o proceso teleológico no es, en sí mismo y en relación a su fin, indeterminado. De ahí que en ocasiones se haya hablado de distinguir dos tipos de necesidad: la necesidad física y la necesidad teleológica.
Fuera del ámbito ontológico, la teleología se dice de la acción humana y, así, de los denominados proyectos, planes, decisiones futuras, objetivos globales vitales, etc. En este caso, el carácter teleológico de un suceso o acontecimiento (la acción humana) cumple las notas anteriormente mencionadas: la acción teleológica no es la acción arbitraria, la que responde a intenciones momentáneas, a caprichos o deseos del momento sin ninguna articulación superior; por el contrario, responde a una intencionalidad (fin), conscientemente explicitada, del agente y articulada generalmente dentro de un sistema teleológico (fines últimos e intermedios) que constituyen su proyecto vital. Ahora bien, para que una acción sea teleológica no es suficiente con que responda a un fin consciente del agente; es preciso también que dicho fin haya sido asumido consciente y críticamente. De otro modo, la estructura teleológica de un proyecto vital personal se opone, en tal caso, a las formas de vida miméticas, inerciales, irreflexivas y alienadas.Fuente: http://mercaba.org/DicPC/T/teleologia.htm
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