Cuando miro, mis ojos dirigen las pupilas conscientes;
respiro y mi cuerpo respira conmigo
y mi mente respira con nosotros.
Cuando pienso, mis pensamientos se abalanzan a la corriente eterna.
He contratado un director de orquesta
que con toques suaves y aprendidos manifiesta
un exquisito manejo del tráfico de ruidos
que se van convirtiendo en suaves sonidos
la música y el silencio
compaginan la banda sonora de mi día a día
de los momentos, instantes relampagueantes
que me esfuerzo por presenciar.
y allí estoy yo, medio callada medio
presente
y mis ojos, infinita máquina sensible de observar
son la contradicción misma de mi persona:
son alma y máscara fundidas.
