esto va de beber café, escribir surrealismo, hablar francés, mirar el infinito, pensar en pensar en pensar que pienso y volver a beber café, oscuro. brumoso.

Mostrando entradas con la etiqueta soledad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta soledad. Mostrar todas las entradas

martes

poema del momento estático

Qué veo.
Qué siento.
Cuando llega la soledad me acoges
con
desapego.
sin menosprecio, asumiendo mi silencio, aceptando
mi nostalgia reprimida. polvorienta.

hasta la respiración me cuesta y continuo
asustándome de estos momentos de prematura penumbra en mi vida
la vista se consume y el corazón se rellena de vacío

y los recuerdos vuelven, malditos, ausentes sólo de palabra.






me estremezco ante el vuelo de una hoja, la caída de una gota,
el hacer de una mano entrelazada, el color de un instante
pero temo quedarme embelesada en esos segundos de emoción extasiada
porque
me sospecho
que nadie más que yo vive así el tiempo
















lunes

el hombre tiene horror a la soledad

Pero debes aprender una cosa, imprimarla en tu mente to-
davía maleable: el hombre tiene horror a la soledad. Y de
todas las especies de soledad, la soledad moral es la más
terrible. Los primeros ermitaños vivían con Dios. Habitaban
en el más poblado de los mundos: el mundo de los espíri-
tus. El primer pensamiento del hombre, sea un leproso o
un prisionero, un pecador o un inválido, es éste: tener
un compañero en su desgracia. Para satisfacer este impulso,
que es la vida misma, emplea toda su fuerza, todo su poder,
las energías de toda su vida. ¿Hubiera encontrado compa-
ñeros Satanás, sin ese deseo todopoderoso? Sobre este tema
se podría escribir todo un poema épico, que sería el prólogo del
Paraíso Perdido, porque el Paraíso Perdido no es más que la
apología de la rebelión.


Balzac
"Los sufrimientos del inventor"