esto va de beber café, escribir surrealismo, hablar francés, mirar el infinito, pensar en pensar en pensar que pienso y volver a beber café, oscuro. brumoso.

miércoles

El hombre es el ser que necesita absolutamente de la verdad y, al revés, la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre, su única necesidad incondicional.


Ortega y Gasset.

viernes

Sobre la melancolía del pensamiento.



1. El pensamiento es ilimitado.
2. El pensamiento no está bajo control.
3. El pensar nos hace presentes a nosotros mismos.
4. No puede haber verificación definitiva de la verdad o el error.
5. Despilfarramos el pensamiento porque poco o nada de lo que pensamos nos queda.
6. El pensamiento sólo es inmediato para sí mismo, no puede hacer que algo suceda directamente de él.
7. La impotencia del pensamiento para ir más allá de sí mismo.
8. No contamos con ninguna manera segura de comprender los pensamiento ajenos.
9. Los pensamientos son diseminados, sólo una mínima facción sobrevive y da fruto.
10. La gramática limita culturalmente al pensamiento.




George Steiner.
Diez posibles razones para la tristeza del pensamiento.

miércoles

Yo y mi cirsunstancia

Con la frase «Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo», aparecida en Meditaciones del Quijote, Ortega insiste en lo que está en torno al hombre, todo lo que le rodea, no sólo lo inmediato, sino lo remoto; no sólo lo físico, sino lo histórico, lo espiritual. El hombre, según Ortega, es el problema de la vida, y entiende por vida algo concreto, incomparable, único: «la vida es lo individual»; es decir, yo en el mundo; y ese mundo no es propiamente una cosa o una suma de ellas, sino un escenario, porque la vida es tragedia o drama, algo que el hombre hace y le pasa con las cosas. Vivir es tratar con el mundo, dirigirse a él, actuar en él, ocuparse de él. En otros términos, la realidad circundante «forma la otra mitad de mi persona». Y la reimpresión de lo circundante es el destino radical y concreto de la persona humana.


Sobre Ortega y Gasset.

domingo

El hombre está destinado por su razón a vivir en sociedad con otros hombres, y en ella, por medio de las artes y de las ciencias, a cultivarse, civilizarse y moralizarse, por grande que pueda ser su tendencia natural a abandonarse pasivamente a los incentivos de la comodidad y de la buena vida que él llama felicidad.

Kant
En su "Antropología"

“Todos estamos sometidos a la ley de las dos lentes, según la cual todo se ve exageradamente grande -por ejemplo “yo”- o exageradamente pequeño -por ejemplo “el mundo”- con lo que vamos cambiando incesantemente de visión, horrorizados por la desproporción de cuanto vemos”.

Félix de Azúa
“Historia de un idiota contada por él mismo”

jueves

Concepción del falso yo

¿Cómo es posible perder la propia identidad? La traición, desconocida e inimaginable, emepieza con nuestra muerte psíquica secreta durante la infancia -si no hemos sido amados y nos han sido amputados nuestros deseos espontáneos-. (Piensa por un momento: ¿Qué queda?)
Pero espera: la víctima puede llegar incluso a "sobrevivir", en cuyo caso tenemos un doble crimen, en el que todo esto no se reduce a una simple muerte de la psique. Ésta puede ser descartada; el mismo yo, insignificante toma parte gradual e inconscientemente en el proceso. No se le ha aceptado por sí mismo, tal como es. ¡Oh! Ellos le quieren, pero desean, le coaccionan o esperan de él que sea distinto. Por lo tanto debe de ser inaceptable. El mismo niño aprende a creérselo y, al fin, lo da ya por supuesto. Ha renunciado de verdad a sí mismo. No importa ya que les obedezca, se aferre a ellos, se rebele o los rehuya; lo único que importa es su comportamiento, su actividad. Su centro de gravedad no está en él mismo, sino en "ellos" y este estado de cosas se ha hecho ya connatural. ¡Todo resulta plausible; todo ocurre de modo invisible, automático, anónimo!
Es una paradoja completa. Todo parece normal. No se ha intentado cometer ningún crimen. No hay cadáver, ningún sentimiento de culpabilidad. Todo lo que vemos es el sol que amanece y se oculta como siempre. Pero, ¿qué ha sucedido? El niño se ha visto rechazado, no sólo por los demás, sino también por sí mismo. (De hecho se encuentra sin identidad propia). ¿Qué ha perdido? Ha perdido precisamente la parte más auténtica y vital de sí mismo: su propia autoafirmación, que constituye su verdadera capacidad de desarrollo, su misma esencia. Pero no está muerto. La "vida" sigue y lo mismo debe hacer él. Desde el mismo instante en que renuncia a sí mismo, y en la misma medida en que lo hace, empieza inconscientemente a crear y mantener un pseudo-yo. Pero se trata de una pura conveniencia, no es más que un "yo" sin deseos. Éste será amado (o temido) donde él es despreciado, fuerte donde él es débil, hará lo que le pida ("¡No se trata de más caricaturas1") no por diversión o placer, sino para sobrevivir; no sólo porque quiere hacerlo, sino porque debe obedecer. Esta necesidad no es vida, no es su vida, es un mecanismo de defensa contra la muerte. Es también el instrumento mismo de la muerte. Desde ahora en adelante se verá desgarrado por necesidades compulsivas (inconscientes) o zarandeado por conflictos (inconscientes) hasta un estado de parálisis; entretanto, cada movimiento y cada instante van neutralizando su ser, reduciando su integridad y, durante todo este tiempo, ¡se esconde bajo el disfraz de una persona normal y se espera de él que se comporte como tal!
"En una palabra, he comprendido que nos convertimos en neuróticos persiguiendo o defendiendo un pseudo-yo, un sustitutivo del yo; y que somos neuróticos en la medida en que carecemos de un yo."


Pág. 82-83 Nota al Pie. Abraham Maslow: "El hombre autorrealizado". Kairós.




Fuente: http://psicoletra.blogspot.com.es/2010/01/otra-concepcion-del-falso-self.html

Me muero por escribir y saborear las palabras al son de la música.