(...) estimo altamente estas dos pequeñas palabras: ``no sé''. Pequeñas, pero dotadas de alas para el vuelo. Nos agrandan la vida hasta una dimensión que no cabe en nosotros mismos y hasta el tamaño en el que está suspendida nuestra Tierra diminuta.
(...)
También el poeta, si es un verdadero poeta, tiene que repetirse perpetuamente ``no sé''. Con cada verso intenta responder, pero en el momento en que pone el punto final, le asaltan las dudas y empieza a advertir que su respuesta es temporal y en ningún caso satisfactoria. Entonces prueba otra vez y otra vez, para que a las sucesivas muestras de su insatisfacción consigo mismo los historiadores de la literatura las sujeten con un clip enorme para denominarlas ``La Obra''.
Wislawa Szymborska
Discurso de recepción del premio Nobel de Literatura en 1997.
esto va de beber café, escribir surrealismo, hablar francés, mirar el infinito, pensar en pensar en pensar que pienso y volver a beber café, oscuro. brumoso.
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miércoles
domingo
When you can’t create you can work.
Henry Miller (1891-1980). American writer.
In 1932-1933, while working on what would become his first published novel, Tropic of Cancer, Miller devised and adhered to a stringent daily routine to propel his writing. Among it was this list of eleven commandments, found in Henry Miller on Writing — a fine addition to these 9 essential books on reading and writing, part of this year’s resolution to read more and write better.
COMMANDMENTS
Work on one thing at a time until finished.
Start no more new books, add no more new material to ‘Black Spring.’
Don’t be nervous. Work calmly, joyously, recklessly on whatever is in hand.
Work according to Program and not according to mood. Stop at the appointed time!
When you can’t create you can work.
Cement a little every day, rather than add new fertilizers.
Keep human! See people, go places, drink if you feel like it.
Don’t be a draught-horse! Work with pleasure only.
Discard the Program when you feel like it—but go back to it next day. Concentrate. Narrow down. Exclude.
Forget the books you want to write. Think only of the book you are writing.
Write first and always. Painting, music, friends, cinema, all these come afterwards.
Under a part titled Daily Program, his routine also featured the following wonderful blueprint for productivity, inspiration, and mental health:
If groggy, type notes and allocate, as stimulus.
DAILY PROGRAM
MORNINGS:
If in fine fettle, write.
AFTERNOONS:
Work of section in hand, following plan of section scrupulously. No intrusions, no diversions. Write to finish one section at a time, for good and all.
EVENINGS:
See friends. Read in cafés.
Explore unfamiliar sections — on foot if wet, on bicycle if dry.
Write, if in mood, but only on Minor program.
Paint if empty or tired.
Make Notes. Make Charts, Plans. Make corrections of MS.
Note: Allow sufficient time during daylight to make an occasional visit to museums or an occasional sketch or an occasional bike ride. Sketch in cafés and trains and streets. Cut the movies! Library for references once a week.
jueves
Lectura y escritura
O digamos que va bien, porque, en efecto, va bien a veces (de lo contrario, en algún momento perderías la razón). En eso estás, y aun si eres el más lento amanuense y el peor de los mecanógrafos, un rastro de palabras se ha compuesto y tú quieres continuar. Y después lo relees. Quizá no te atreves a sentirte satisfecho, pero al mismo tiempo te gusta lo que has escrito. Descubres que obtienes placer —un placer de lector— con lo que está en la página.
Escribir consiste, a fin de cuentas, en una serie de licencias que uno se da a sí mismo para ser expresivo en ciertas formas. Para inventar. Para saltar. Para volar. Para caer. Para encontrar tu propia manera de narrar y de insistir; o sea, para encontrar tu propia, íntima libertad. Para exigirte, sin desollarte demasiado. Sin detenerte a releer con demasiada frecuencia. Permitirte, si te atreves a pensar que fluye bien (o no del todo mal), sencillamente continuar remando. Sin esperar el impulso de la inspiración.
[...]
Habitualmente, la lectura antecede a la escritura. Y el impulso de escribir es casi siempre estimulado por la lectura. La lectura, el amor por la lectura, es lo que te hace soñar en convertirte en escritor. Y mucho después de convertirte en escritor, leer los libros que otros escriben —y releer los queridos libros del pasado— constituye una irresistible distracción de la escritura. Distracción. Consuelo. Tormento. Y, claro, inspiración.
[...]
Perderse a sí mismo en un libro, esa vieja frase, no es una fantasía ociosa sino una realidad adictiva, ejemplar. Virginia Woolf dijo memorablemente en una carta: “A veces creo que el cielo debe ser una lectura continua, inacabada”. Sin duda, la parte celestial es —de nuevo en palabras de Woolf— que “la condición de la lectura consiste en la eliminación total del ego”. Por desgracia, nunca nos despojamos del ego, así como tampoco podemos pasar por encima de nuestros propios pies. Pero ese arrebato incorpóreo, la lectura, semeja un estado de trance que basta para hacernos sentir sin ego.
[...]
Yo escribo acerca de alguien que no soy yo. Así, lo que escribo es más ingenioso de lo que yo soy. Porque lo puedo reescribir. Mis libros conocen lo que yo conocí alguna vez: de manera caprichosa, intermitente. Y apuntar las mejores palabras en la página no parece en modo alguno más fácil, incluso después de tantos años de escribir. Por el contrario.
He aquí la gran diferencia entre la lectura y la escritura. Leer es una vocación, un oficio en el cual, con la práctica, uno está destinado a ser cada vez más experto. Como escritor, lo que uno acumula son ante todo incertidumbres y ansiedades.
Todos esos sentimientos de insuficiencia del escritor —este escritor, en cualquier caso— son afirmados por la convicción de que la literatura es importante. “Importante” es con seguridad una palabra demasiado pálida. Que hay libros “necesarios”, es decir, libros que, al leerlos, uno sabe que habrá de releer. Quizá más de una vez. ¿Existe mayor privilegio que gozar de una conciencia expandida, colmada, encauzada por la literatura?
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